Contenidos vistos en la plataforma: 5073 vistas
12 Junio 2013



Cuál es el origen de los desastres?, productos o procesos

CUAL ES EL ORIGEN DE LOS DESASTRES?, PRODUCTOS O PROCESOS [i]

En el transcurso de los últimos años, las ideas y los conceptos desarrollados en torno a los desastres, han sufrido una transformación paradigmática.  La concepción de los desastres de Hewitt ha llamado “fisicalista”, la cual, en algún grado sigue constituyendo el paradigma dominante y el sustento de la acción tecnocrática que prevalece en torno a la problemática, ha cedido paulatinamente terreno a una concepción social e integral de los desastres. Este cambio de concepción ha significado una creciente injerencia de las ciencias sociales en el estudio de esta problemática, a la vez que ha sido producto de ella, complementando o desplazando en cierta medida el predominio de las ciencias naturales o de ingeniería.

El enfoque “fisicalista”, equipara, implícita o explícitamente, los desastres a los eventos físicos “naturales”, tecnológicos o antrópicos con los cuales están asociados.  De esta manera hablar de desastres equivale a hablar de eventos extremos del mundo natural o físico, tales como terremotos, huracanes, actividad volcánica o inundaciones.  Esta concepción pone el peso de la responsabilidad de los desastres en las espaldas de los eventos físicos en sí, con la sociedad jugando un papel secundario o dependiente.

Una segunda faceta de esta visión es que los desastres se ven como “impredecibles”, “inmanejables” e “inevitables”. La severidad, intensidad o magnitud del evento físico en si determina la del desastre que pueda ocurrir.

Una tercera faceta de esta visión, esta referida a la investigación en torno a los desastres, pues pone énfasis firmemente en el campo de las ciencias de la tierra (la geofísica, la geología, la climatología, la hidrología y otras) y de las ciencias de la ingeniería.  En consecuencia tal concepción, ha sido acompañada por un continuo fortalecimiento de instituciones científicas organizadas alrededor de estas mismas ciencia, las cuales consiente o inconscientemente han servido para fortalecer y perpetuar la misma visión fisicalista de los desastres.

La actividad que la sociedad puede desplegar en el campo de la “reducción de los desastres”, ha estado automáticamente restringida a dos o tres esferas particulares: En primer lugar, una actividad predominante de la “prevencion2 de desastres ha sido el estudio científico de las amenazas intentando predecir o pronosticar la ocurrencia de eventos y, en consecuencia, alertar a la población sobre su probabilidad, permitiendo así actividades ligadas a la protección coyuntural.

En segundo lugar, una visión que ha puesto énfasis en lo “inevitables”, los 2incontrolable” o lo 2inmanejable” de los desastres, automáticamente ha suscitado la noción de que la organización de la sociedad debe privilegiar el establecimiento de estructuras que puedan enfrentar los desastres una vez ocurridos y posteriormente, conducir a la sociedad de regreso a una situación de normalidad, a través de la rehabilitación y la reconstrucción.

En tercer lugar, se pensaba que de existir alguna actividad que pudiera desplegarse durante el periodo anterior a la ocurrencia de un evento de magnitud, que no fuese la predicción y el pronóstico, esta debía desarrollarse en el área de la reducción de la vulnerabilidad física de la sociedad (o sea, vivienda, infraestructura, etc.) En consecuencia, el enfoque de ingeniería que dominaba y sigue dominando en la prevención de desastres, privilegiaba la construcción de obras de ese tipo, tales como diques, presas, paredes de retención, etc., o sistemas constructivos en edificaciones e infraestructura para proveer de mayor resistencia contra los embates de los eventos extremos del mundo natural.

La visión fisicalista ha sido paulatinamente complementada, si no reemplazada por una visión más integral, la cual está firmemente fundamentada en el análisis de los desastres como productos y como procesos.  El resultados de más de treinta años de investigación u de deliberación sobre desastres, impulsadas desde las ciencias sociales, ha conducido a la ya conocida formula de que el riesgo de desastre, o el desastre ismo, es el producto de una combinación particular de las llamadas amenazas (lo físico) y la vulnerabilidad de la sociedad (lo social).

Esto implica la aceptación de que, en la mayoría de los casos, son las condiciones sociales de existencia de una población las que determinan en gran medida el nivel de destrucción, de dislocación o de interrupción de las funciones de la sociedad.



[i] Extractado del documento de Allan Lavell, “La Gestión de los desastres: hipótesis, concepto y teoría”. Secretaria General Flasco.  Lima, Perú, 1996.  P.9 - 11