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23 de Mayo de 2014

 



SISTEMAS AGROFORESTALES UNA HERRAMIENTA ALTERNATIVA PARA EL USO DE LOS SUELOS

 La agroforestería, nace a mediados de la década de los 70s para denotar un conjunto de prácticas tradicionales y otras novedosas, que por su carácter productivo y conservacionista eran identificadas como de gran potencial en la conservación de las tierras tropicales (MAELA, 2004). Es un método en el cual se combina la silvicultura y la agricultura, permitiendo la implementación de un sistema productivo que integra árboles, ganado y pasto en una misma unidad productiva, con múltiples especies en diferentes estratos, volviéndose un conjunto complejo, integrado, productivo, provechoso, saludable y sostenible para el mejoramiento y la conservación del suelo.

Según Nair (1993), “la agroforestería se refiere a sistemas y tecnologías de uso del suelo en los cuales las especies leñosas perennes (árboles, arbustos, palmas, etc.) se utilizan en el mismo sistema de manejo que cultivos agrícolas y/o producción animal, en alguna forma de arreglo espacial o secuencia temporal” (Speedy). Se promueven cultivos y árboles nativos, así como especies introducidas adaptadas a la zona, considerando beneficios tanto para el sistema productivo como para las familias productoras (PNUD, 2011).
SINERGISMO ENTRE SISTEMAS AGROFORESTALES Y SEGURIDAD ALIMENTARIA
Dada la complejidad biofísica y socioeconómica de los sistemas productivos en Bolivia, las condiciones de seguridad alimentaria son muy variables de una región a otra (PNUD, 2011).
Debido a su latitud, y variable conformación fisiográfica, Bolivia, se sitúa entre los países con altos niveles de inseguridad alimentaria; donde, las condiciones meteorológicas observadas, juegan un papel preponderante y el cambio climático incrementa este alto grado vulnerabilidad, puesto que gran parte de la población rural tiene como una de las principales fuentes de ingreso la agricultura y presenta una dinámica de producción para el autoconsumo: por lo
que, variaciones o reducciones en su producción afectará fuertemente la seguridad alimentaria (MPD), 2007).
De acuerdo con el estudio de prevalencia de subnutrición, Bolivia está en la categoría 4 (alta: 20-34% de personas subnutridas) de cinco categorías de subnutrición en el mundo y está entre los países que afrontan situaciones de crisis alimentaria en la región (PNUD, 2011).
En los estudios del Programa Mundial de Alimentos (PMA) respecto a la inseguridad alimentaria para Bolivia (2003 y 2008) existe una clara diferenciación entre municipios de ciudades capitales e intermedias, donde la inseguridad alimentaria es menos acentuada (nivel 1) que en aquellos municipios ubicados en el área rural (PNUD, 2011). 
A medida que aumenta el tamaño de las poblaciones y la demanda de productos agrícolas, los sistemas tradicionales de explotación de la tierra son abandonados progresivamente, evolución que se ha acelerado aún más con la introducción del monocultivo. De esta manera, las buenas tierras son exprimidas cada vez más hasta el punto de volverse estériles, y los agricultores y ganaderos sin recursos no encuentran otra salida que explotar nuevas tierras marginales (UNESCO Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, 2008) Consecuentemente y para mitigar impactos provocados por prácticas agrícolas insostenibles, una de las estrategias dadas es la producción de alimentos básicos en los sistemas agroforestales, ya que es mayor que cuando se producen en sistemas tradicionales. En términos generales, el impacto del cambio climático afectará la disponibilidad de alimentos en función de las prácticas agrícolas que se vienen realizando; esta tendencia puede ser revertida mediante la implementación de sistemas agroforestales, los cuales tienen la capacidad de afrontar los impactos del cambio climático y sus efectos sobre los suelos, reduciendo de esta manera los niveles de vulnerabilidad a la seguridad alimentaria en las familias rurales, las cuales sufren los mayores impactos en cuanto a producción de alimentos básicos. Las relaciones entre el cambio climático y la seguridad alimentaria se han estudiado principalmente a través de la incidencia sobre la disponibilidad de alimentos, en concreto a través del análisis de los mecanismos de adaptación de la agricultura al cambio climático, particularmente con la introducción de mejoras tecnológicas (Ziergovel y Ericksen, 2010) (Gemma Durán Romero y Ángeles Sánchez Díez, 2012). Como adaptación al cambio climático, se están empleando proyectos de sistemas agroforestales en las zonas andinas de Bolivia. Un ejemplo de esta se da en la ciudad de La Paz con el Proyecto “Recuperación de Suelos Degradados mediante Sistemas Agroforestales en la Producción Orgánica de la Hoja de Coca en los Yungas de La Paz”, en el cual se trató de imitar la estructura, composición y dinámica de los bosques naturales, combinando especies forestales, frutales, palmáceas, medicinales y de poda como el achiote, pacay, guazumo y otros; con especies introducidas (ADEPCOCA, 2010).
Otro ejemplo que se puede mencionar es el de un productor, en el municipio de Coripata, en la comunidad Santa Rosa de Lima – Arapata, donde el cultivo de coca es el cultivo principal. Plantó otras especies diferentes como la canavalia y el tártago, las cuales mejoraron las condiciones del suelo y aumentó la cantidad de materia orgánica en el suelo en el cual solo se practicaba el monocultivo (ADEPCOCA, 2010).